
Para este evento la ciudad se viste de gala. Bueno, la ciudad no, sus ciudadanos. Los hombres con traje y sombrero de estilo mafioso chusquero y las mujeres con un florero en la cabeza. Es norma, al menos entre los que tienen la sangre roja, acudir a las carreras en transporte público. Allí se puede ver un auténtico espectáculo de luz y de color. Todos tan trajeaditos, con el cuerpo pintado de crema bronceadora y portando bolsas de súper repletas de alcohol. Lo mejor es verlos cuando salen. Casi todos salen contentos. Otros ni se enteran.