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sábado, 23 de agosto de 2008

Pecado de omisión

Ahora que no tengo a nadie mirando por encima de mi hombro aprovecho para contaros algo que, inexplicablemente, había omitido. Ayer el gran tortazo se lo dio Otis, pero hace 2 semanas fue Yolanda la que casi se mata. Tardó poco en aprender que montar en bici es divertido, pero ahora ya sabe que también es doloroso. Se aventuró a ir sola por la calle y en cuanto vio a un coche se encontró de morros con otro que estaba aparcado. La bicicleta quedó destrozada. Conté unos 10 morados y la pobre tuvo un dolor en una costilla que duró más de 10 días. Desafortunadamente no tengo fotos del evento, aunque dudo que me dejaran publicarlas.

Ahora Otis está dando sus primeros pasos con la bici, así que se esperan nuevos golpes y llantos varios. Si es que esto es un sinvivir. Ahí tenéis. La casa que veis al final es donde vivimos.

El gran golpe de Otis

Ayer tuvimos ríos de sangre. Otis se pegó el gran castañazo y lo tiñó todo de rojo. Menos mal que su madre mantuvo la serenidad porque yo estaba amarillo. A las 2 horas ya estaba como nuevo, pero yo todavía ando acojonado con lo que llegó a salir por la nariz. Aquí tenéis la estampa que tenía esta mañana. Parece que ya está bien y sigue dando por culo como todo niño que se precie.

Para que lo veáis con mejor aspecto os pongo un vídeo en el que nos cuenta el chiste del hombre de la pata de palo que se llamaba Smith, y donde nos muestra sus grandes dotes para la sobreactuación.