Lo que más nos gustó es el CityCat, un medio de transporte público que permite desplazarte a lo largo del río Brisbane. Así se pueden ver los mejores planos del Central Business District,
y puedes darte una idea de lo bien que vive la gente en algunos sitios.
Por supuesto, en un ciudad australiana no debe faltar su jardín botánico, con esos enormes árboles devorados por raíces parásitas.
No es necesario que crucéis el globo para conocer Brisbane. Pero si algún día caéis por ahí os aseguro que pasaréis un buen rato.