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domingo, 28 de diciembre de 2008

I'll wait for you

Un boomerang vuelve a su punto de partida tras ser lanzado. Aunque la palabra procede de los aborígenes de New South Wales, parece que artefactos similares se utilizaban en buena parte del mundo en tiempos prehistóricos. El otro día lancé uno y todavía estoy esperando a que vuelva.

Bueno, es que eso del boomerang es todo un deporte hoy en día. Los hay de todos tipos, tamaños y colores. En Australia se venden como souvenirs, ya sea de los producidos en masa (probablemente en China) o los algo más selectivos que han sido pintados por aborígenes con muy poco aspecto de aborigen y usando técnicas muy poco aborígenes. También venden otros para niños que tienen el aliciente de que han de ser decorados. Traen 4 botes de pintura: blanco, negro, rojo y amarillo. No sé si sabéis que estos tres últimos son los colores de la bandera aborigen de Australia, una de las oficiales de este país junto con la Torres Strait Islander y la más conocida que lleva el Union Jack.

Pues bien, éste boomerang para decorar ha sido uno de los regalos de Otis para estas fiestas. Disfrutó mucho pintándolo y tuvo la paciencia necesaria para esperar a que la pintura se secase antes de empezar a usarlo. El resultado lo tenéis aquí debajo. Por cierto, que sepáis que ningún animal ha sufrido ningún daño por el uso de nuestro boomerang.

PD. Este post está dedicado a Seymour, de ahí el título.

domingo, 21 de diciembre de 2008

Kosciuszko

Tras salir de las blue montains seguimos la ruta hacia Melbourne atravesando el interior de New South Wales. En el camino sólo vimos enormes extensiones de campos de cultivo y, de vez en cuando, ovejas y vacas. También vimos pueblos dedicados exclusivamente al cultivo de cerezas, donde puedes dedicarte a recoger fruta gratis si tienes tiempo. Como no teníamos la compramos.
También pudimos ver auténticas obras de arte en pueblos que sobreviven gracias a turistas pescadores.
Después nos dirigimos al parque nacional de Kosciuszko, donde está la motaña más alta de Australia, lo que no es mucho decir, ya que son 2228 metros. Es un sitio ideal para los esquiadores más guapos del país. Pero, afortunadamente, cando no hay nieve es un sitio muy asequible. Y lleno de animales, que es lo que más nos interesa. Vimos multitud de canguros
y, por primera vez, tuvimos la suerte de ver wombats en libertad.
También visitamos las cuevas de Yarrangobilly.
El camino de vuelta fue largo, pero conseguimos llegar a Melbourne de una pieza. Mereció la pena la excursión en coche. Esperamos poder hacer alguna más antes de volver a casa.

miércoles, 17 de diciembre de 2008

Blue Montains

El parque nacional de las Blue Montains está muy cerca de Sydney. Se llama así porque, de lejos, las montañas se ven azules. Hay ciertas teorías y falacias al respecto con las que no os voy a aburrir. Fue nuestra primera parada en el trayecto hacia Melbourne y pudimos disfrutar de unas hermosas vistas,
de una casita cojonuda,
y de agotadoras marchas que bien merecieron el esfuerzo.