Coincidiréis conmigo es que es un bicho extraño. Con pico de pato, patas planas, mamífero que pone huevos, venenosos. Merecía la pena la excursión. No creáis que es fácil ver un platypus, son animales muy huidizos. En Eungella son más fáciles de ver porque no huyen tan fácilmente, aunque hay que tener paciencia. Nosotros estuvimos casi 3 horas moviéndonos por el río Broken y observando sin hacer ruido. Esto es difícil si, además, vas con un niño de 3 años. Pero al final apareció. Y nos quedamos todos boquiabiertos obervando a este peculiar animal. Hacer fotos era casi imposible, pero pude conseguir este vídeo. La banda sonora corre a cargo de decenas de sulphur-crested cockatoos que estaban festejando.
Después de tan grata visión pudimos irnos a descansar a nuestra cabaña en el parque nacional, donde disfrutamos durante dos días de unas vistas fabulosas del valle del río Pioneer,
holgazanear merecidamente durante la noche,
y sudar la gota gorda durante el día para recorrer las mejores rutas de la selva tropical.
Además de unas magníficas vistas, me llevé de recuerdo una hermosa garrapata que me dejó una dolorosa roncha aunque, por lo que parece, no me ha transmitido nada malo.