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lunes, 12 de enero de 2009

Soy mono pero no soy oso

En Cape Otway pudimos por fin ver koalas en libertad. Al principio es difícil verlos, ya que están en las ramas de los eucaliptos, quietos la mayor parte del tiempo. Pero, luego se van moviendo y te das cuenta de que está plagado de ellos.


Como sabéis estos bichos son marsupiales y tienen a sus hijos encima todo el día.


Se pasan la mayor parte del día durmiendo, pero tambiéen se mueven de vez en cuando. Incluso llegamos a ver a una koala con su cría cruzando la carretera. Aquí tenéis a otro en acción.



Banda Sonora: El Koala - Yo Via Jase Un Corra

La costa de los naufragios

Después de las fiestas navideñas nos fuimos a visitar unos de los destinos turísticos favoritos del
estado de Victoria, la Great Ocean Road. Esta carretera recorre las costas más escarpadas y antaño más peligrosas de la costa australiana. Pero lo mejor no está en la carretera, sino fuera de ella. En esta costa perdieron la vida muchas personas que, tras dos o tres meses de viaje, vieron como su barco se destrozaba al chocar con una de las innumerables islas de roca caliza. Por algo le llaman la shipwreck coast. En una parte de ella se encuentran varias rocas aisladas, conocidas como los 12 apóstoles. No hay 12 rocas, sino 9 o 10, según se mire. Dicen que hubo un momento en que eran 12, o que tal vez les llamaban así porque servían de guía a los barcos en este difícil tránsito. Además, la Great Ocean Road cruza el parque nacional de Cape Otway, un lugar ideal para ver koalas en libertad. Pero bueno, basta ya de divagar, que una imagen vale mas que mil palabras.







domingo, 2 de noviembre de 2008

Phillip Island

El fin de semana pasado fuimos a Phillip Island, una isla al este de Mornignton Peninsula. Se puede llegar con transporte público, y así hicimos para hacer honor a nuestro trapisondismo. Fueron 3 trenes y un ferry, pero a gusto. Nos llevamos las bicis porque pensábamos que podríamos pasear por la isla sin problemas. Craso error. La isla estaba acondicionada para coches que quisieran recorrer sus 10 km a más de 100 km/h, pero no para paseos familiares en bicicleta. Nos desanimó un poco. Además no da mucha tranquilidad pedalear por una carretera por la que pasan conductores inquietos con una prisa inusitada. Si a esto le sumamos la cantidad de cadáveres de marsupiales y aves que había en el arcen la visita prometía ser un infierno. Yolanda se puso enferma. Otis, afortunadamente, no los vio. Es una auténtica pena, además en una isla que se vende como destino turístico para ver animales en libertad.

Esta isla es famosa por sus pingüinos enanos y focas, pero es imposible ir en bicicleta al sitio donde aparecen. Te tienes que llevar tu coche o ir en un tour organizado. Así que pasamos. Nos metimos, eso sí, en una reserva de koalas, para ver de nuevos a estos perezosos bichos. Después de ver una imagen como ésta,
parece mentira que tengan que poner letreros como estos, ¿no?

Al final, con mucho tesón, encontramos unas buenas rutas para ir en bici. Fue costoso pero mereció la pena. Pudimos estar solos disfrutando de la naturaleza y huyendo de los bólidos.

Bueno, solos no. Encontramos algunos amigos por el camino. Una serpiente,

y un par de walabís.


¿Cómo? ¿Que no habéis visto nada en la primera foto? Sí hombre. Bueno, ahí va un zoom.

martes, 1 de julio de 2008

Alimentando a las fieras

Durante las vacaciones tuvimos la oportunidad de dar de comer a canguros y wallabís. No es que sean unos bichos muy expresivos, pero son simpáticos. Otis se lo pasó pipa dando de comer a las bestias. Espero que no hayan acabado con un empacho.





Y, puestos a hacer el turista, no ibámos a dejar pasar la oportunidad de abrazar un koala.